·Estados Unidos conmemora hoy, 19 años del atentado terrorista que causó la muerte de 2,996 personas incluyendo a 19 terroristas.

EUU.- A casi dos décadas después del atentado del 11 de septiembre (11-S), la cifra de fallecidos sigue creciendo. En el último reporte de 2019 se confirman 2,996, en las que incluyen a los 265 muertos en los cuatro aviones estrellados (ninguno de sus ocupantes sobrevivió); 2606 en Nueva York, tanto dentro de las Torres Gemelas como en la base de las mismas, y 125 muertos dentro del edificio del Pentágono.

LOS HECHOS

Eran las 8:46 de la mañana del martes 11 de septiembre de 2001 en Nueva York, cuando un Boeing 767 de American Airlines se estrella contra la torre norte del World Trade Center (WTC).

Las impactantes imágenes eran de terror, parecían sacadas de una película de Hollywood. En Panamá las televisoras interrumpieron programación para trasmitir la información. Al inicio era confusa, solo se sabía que un avión se había estrellado, pero minutos después exactamente a las 9:03 de la mañana el vuelo 175 de United Airlines (que viajaba de Boston a Los Ángeles) impactó la torre sur del WTC, esto ya no era coincidencia y en los medios se hablaba de un posible atentado.

Pero el ataque no se concentró en las torres gemelas, un tercer avión impactó a las 9:37 de la mañana la fachada oeste del edificio del Pentágono, sede del Departamento de Defensa de los Estados Unidos. Se trataba del vuelo 77 de American Airlines (que viajaba desde Dulles, Virginia, a Los Ángeles).

A las 10:03 am se reportó que un cuarto avión, el vuelo 93 de United Airlines (que viajaba desde Newark, Nueva Jersey, a San Francisco) y tenía como objetivo el Capitolio de los Estados Unidos ubicado en la ciudad de Washington D.C., se estrelló en campo abierto cerca de Shanksville, Pensilvania, aproximadamente a 208 kilómetros antes de llegar al Capitolio, tras perder el control en cabina como consecuencia del enfrentamiento de los pasajeros y tripulantes contra el comando terrorista.

Al Qaeda, liderado en ese entonces por Osama Bin Laden se atribuyó los atentados.

El entonces presidente de Estados Unidos, George W. Bush, reaccionó al zarpazo terrorista declarando «guerra contra el terror», y con el apoyo de Washington lanzó las invasiones a Afganistán e Irak, intervenciones en las que se perdieron las vidas de miles de sus militares, cantidades de dinero y gran parte de su crédito internacional.

En todo este tiempo, los servicios de inteligencia del Pentágono nunca cesaron en su batalla en la sombra contra el yihadismo, y el 2 de mayo de 2011 llegaba la noticia más esperada: el criminal más buscado, Osama Bin Laden, caía abatido por un comando de los Navy Seals en su escondite al norte de Pakistán.

VÍCTIMAS

Según las cifras presentadas por el Departamento de Salud en enero de 2002, 139 latinoamericanos estuvieron entre los muertos del atentado terrorista de Al-Qaeda contra las Torres Gemelas, representando un 16% del total. 

De estos, 25 eran nacionales de la República Dominicana, 21 de Argentina, 18 de Colombia, 13 de Venezuela, 11 de Ecuador, 7 de El Salvador, 6 de Cuba, 3 de Bolivia, 3 de Brasil y 2 de Chile. 

En otros sitios, se habla de 15 muertos de México, así como otros de Honduras, Jamaica, Perú, Paraguay, Uruguay y Guyana.

Entre las víctimas se contaban 343 bomberos del departamento de bomberos de Nueva York, 23 policías del departamento de policía de la ciudad y 37 policías de la autoridad portuaria de Nueva York y Nueva Jersey.

Según la Comisión del 11-S, aproximadamente 16,000 personas se encontraban en las zonas de impacto del complejo del World Trade Center al momento de los ataques. La gran mayoría de ellos sobrevivió gracias a las labores de evacuación antes del derrumbe de las torres.

EFECTOS ECONÓMICOS

Aparte de las dos Torres Gemelas, de 110 plantas cada una, cinco edificios del World Trade Center resultaron destruidos o seriamente dañados, entre ellos el WTC 7 y el hotel Marriott, cuatro estaciones del metro de Nueva York y la iglesia cristiana ortodoxa de San Nicolás.

En total, en Manhattan 32 edificios sufrieron daños. Más tarde, el Deutsche Bank Building situado en Liberty Street y Borough of Manhattan Community College’s Fiterman Hall en el 30 de West Broadway tuvieron que ser demolidos debido al estado inhabitable en que quedaron.

Los ataques tuvieron un impacto significativo en los mercados estadounidenses y mundiales. La Reserva Federal redujo temporalmente sus contactos con bancos por la falta del equipo perdido en el distrito financiero de Nueva York. En horas, se recuperó el control sobre el suministro de dinero, con la consecuente liquidez para los bancos. 

Los índices bursátiles New York Stock Exchange (NYSE), American Stock Exchange y NASDAQ no abrieron el 11 de septiembre y permanecieron cerrados hasta las 15:30 del 17 de ese mismo mes. Los sistemas del NYSE no fueron dañados por el ataque, pero los daños en las redes telefónicas del sistema financiero del World Trade Center impidieron que funcionara.

Cuando los mercados reabrieron el 17 de septiembre de 2001, tras el mayor parón desde la Gran Depresión, el índice Dow Jones Industrial Average cayó 684 puntos (7,1 %), hasta 8920, en su mayor caída en un solo día. Al final de la semana, el Dow Jones había perdido 1369,7 puntos (14,3 %), su mayor caída en una semana. Desde entonces Wall Street permanece protegido contra un atentado terrorista. 

La economía del Bajo Manhattan, tercer distrito económico de Estados Unidos, quedó devastada. El 30% del suelo de oficinas (2,7 millones), muchos de ellos de clase A, fue destruido o dañado. El edificio del Deutsche Bank, vecino de las Torres Gemelas tuvo que ser cerrado por los daños y demolido. La electricidad, teléfono y gas fueron cortados.

Se restringió la entrada de personas en el Soho y Bajo Manhattan. El traslado de muchos de los puestos de trabajo ubicados anteriormente allí, hacia Midtown y Nueva Jersey se aceleró. Varias opiniones afirmaban que los ingresos fiscales de la zona no se recuperarían.

Las pérdidas del sector aéreo fueron significativas: el espacio aéreo estadounidense permaneció cerrado durante varios días por primera vez en su historia, y en varios países como Canadá. 

Tras su reapertura, las compañías aéreas sufrieron una disminución de su tráfico. Se estima que el negocio perdió un 20% de su tamaño, y los problemas financieros de las compañías aéreas estadounidenses se agravaron, dando lugar a una crisis económica.

REPERCUSIÓN INTERNACIONAL

Los ataques tuvieron ramificaciones globales. Gobiernos, asociaciones y medios de comunicación lo condenaron en todo el mundo. La entonces presidenta de la República de Panamá (1999-2004) Mireya Moscoso, condenó el atentado terrorista.

Numerosos gobiernos aprobaron leyes antiterroristas o endurecieron las ya existentes, particularmente de cara al terrorismo islámico. Entre ellos estuvieron el Reino Unido, España, India, Australia, Francia, Alemania, Indonesia, China, Canadá, Rusia, Pakistán, Jordania, Mauricio, Uganda y Zimbabue.

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