El cantante y compositor Melendi durante su actuación en el Festival Starlite, hoy miércoles en la localidad malagueña de Marbella. EFE/Antonio Paz

Marbella (Málaga).- El cantante Melendi ha ofrecido este miércoles en el Festival Starlite Catalana Occidente su único concierto en nuestro país antes de cruzar el charco e iniciar gira el próximo otoño por el continente americano.

Tras pisar el escenario con “Tocado y hundido” y “Tú de Elvis y yo de Marilyn”, ha reconocido que esta noche ha sido “especial” para su equipo y por ello ha dado las gracias a los organizadores de Starlite por “ser valientes y dar este paso”, llevando a cabo el evento con tantas medidas de seguridad en prevención contra la Covid-19.

En este sentido, el artista asturiano ha dicho que, viendo las últimas cifras, “el virus ha venido para quedarse, así que tenemos que aprender a convivir con él”.

Con estas palabras daba paso a su clásico “Caminando por la vida”.
Igualmente, quiso rendir homenaje a las víctimas de la pandemia, “a los que no supimos proteger”, ha expresado, con la canción “Marcelino pan y vino”, escrita en su día a su abuelo fallecido por cáncer.

Con una cuidada puesta en escena de luces y siete músicos en su banda, en la que han llegado a sonar hasta cinco guitarras a la vez, Melendi ha hecho un repaso a sus grandes éxitos para deleite de sus seguidores, desde “Un violinista en tu tejado”, “Autofotos” y “Desde que estamos juntos”, una de las canciones preferidas del cantante como él mismo ha confesado, hasta “El arrepentido”.
Una noche que le ha servido de ensayo para la gira que dará comienzo y en la que no han faltado temas como “Déjala que baile”, “El amor es un arte” o “Con solo una sonrisa”.

De su último disco, que salió al mercado pocos meses antes de la pandemia del coronavirus, Melendi ha lamentado con cierta ironía la mala suerte en cuanto a su poca proyección comercial y no haberlo podido compartir “más de cerca” con el público a causa de los acontecimientos vividos y por ello ha interpretado con sentimiento “Sin remitente”, “Casi” y “Adiós soledad”.

Melendi ha querido un concierto íntimo y cercano con el público, por ello ha pedido que la intensidad de las luces se bajasen para poder ver mejor las caras de la gente sentada en platea, “lo necesito, es algo psicológico, él no sentirme aquí solo, poder hablar con ellos y ponerles cara”.

Incluso ha llegado a bajarse del escenario para cantar “Mírame” paseando entre el público, pidiendo antes a los asistentes que respetasen, como ha sido la tónica general del concierto, las normas de mantenerse en sus asientos con sus mascarillas.
Un recorrido por su extenso trabajo como compositor y cantante, que tantos éxitos le han brindado en estos años, y con los que ha hecho disfrutar a un público de todas las edades, que ha coreado letras como “La promesa”, “Como una vela”, “Cenizas en la eternidad” y “Tu jardín de enanitos”.

Hasta llegar al momento final, dejando para los bises “Cheque al portamor”, “Destino o casualidad” y “Lágrimas desordenadas”, un broche perfecto para una noche que le ha servido al artista de reencuentro con sus seguidores y con el propio escenario, porque hay cosas como montar en bici, que nunca se olvidan y Melendi una vez más, ha demostrado su profesionalidad y carisma en directo.

Agencia EFE

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