La Secretaría de Salud y Bienestar Social del Gobierno del Estado señaló que permanecer el mayor tiempo posible en casa debido al máximo riesgo que hay por la pandemia es una oportunidad de la población para revisar y atender sus estilos de vida, rutinas de actividad física y esquemas de alimentación, toda vez que éstos favorecen protección contra el Covid-19.

Pidió unirse a quienes desde casa han podido controlar sus niveles de glucosa y han mantenido en control su presión arterial para renovar los estilos de vida, ya que además de la edad, otro factor de riesgo es la manera en que se vive, los patrones de conductas para la actividad física y la alimentación, principalmente.

En la rueda de prensa que diario ofrece en vivo, la secretaria de Salud, Leticia Guadalupe Delgado Carrillo, reiteró que el sobrepeso y la obesidad son desencadenantes de enfermedades como diabetes y la presión arterial alta.

Y si a ello se agrega el estrés, falta de actividad física o hábitos del tabaquismo, se acrecienta el nivel de riego y muerte en pacientes que han sido contagiados por el virus del SARS-CoV-2.

Al respecto, indicó que en las 479 defunciones registradas al momento que han sido provocadas por Covid-19 es notoria la influencia que tuvieron en ellas los estilos de vida, toda vez que el 57% de las personas de 60 y más años que han fallecido, presentaba hipertensión, el 43% tenía diabetes y el 37% padecía obesidad.

Asimismo, otros casos de defunciones que han tenido mucho que ver con hábitos asociados a estilos de vida son los pacientes, que además del Covid-19, tenían como comorbilidad daño pulmonar como el tabaquismo, pues se ha identificado una mortalidad del 14% entre pacientes con tabaquismo activo.

La titular de la Secretaría de Salud dijo que la presión arterial alta y el elevado nivel de azúcar en la sangre son desencadenantes asociados al sobrepeso y obesidad, mismos que dependen preponderantemente de un estilo de vida con falta de actividad física diaria y de alimentación saludable.

La falta de control de estos niveles, derivados generalmente por estilos de vida con alto nivel de estrés e ingesta inadecuada de productos alimenticios, condicionan mucho la capacidad para enfrentar a la enfermedad con un sistema inmune fortalecido.

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